
La Herramienta Local de Adaptación al Clima (LCAT, por sus siglas en inglés) ha recorrido un largo camino desde su lanzamiento hace más de un año. Es uno de los estudios de caso del proyecto BlueAdapt que muestra un gran potencial de impacto.
Diseñada para ayudar a los profesionales a comprender y planificar los impactos locales del cambio climático, LCAT sigue evolucionando, no solo a través de actualizaciones técnicas, sino también gracias a las ideas y perspectivas de una creciente red de usuarios y expertos interesados en el tema.
En el centro de este progreso se encuentra la Comunidad de Práctica para la Adaptación, un espacio en el que más de 200 miembros —i entre los que se incluyen autoridades locales, organizaciones sanitarias, investigadores, empresas y grupos comunitarios— se reúnen para compartir ideas, debatir retos y colaborar directamente en la configuración del futuro del trabajo de adaptación climática.
Dos nuevos miembros del equipo de LCAT, Peter y Helen, están ayudando a fortalecer este espíritu colaborativo.
Peter Lefort, que se incorporó al equipo de BlueAdapt en junio de este año, no es ajeno a LCAT. Tras haber participado en el desarrollo inicial de la herramienta mientras trabajaba con el Ayuntamiento de Cornwall, ahora dirige las actividades de participación y fomento de la creación de redes de contacto dentro del equipo de LCAT. Tras años dedicados a comprender cómo los usuarios pretendían utilizar la herramienta, ahora se centra en conocer cómo la utilizan en la práctica: qué funciona bien, qué les sorprende y qué se podría mejorar.
Helen Underhill se incorporó recientemente al equipo de BlueAdapt, aportando su experiencia en antropología y sociología. Su experiencia con métodos etnográficos —escuchar a las personas, observar la dinámica de grupo y explorar cómo herramientas similares a LCAT encajan en contextos del mundo real— añade un valioso aporte al trabajo de participación. Se centra especialmente en comprender las necesidades y prioridades de los usuarios. Helen, confía en continuar con el proceso de cocreación que ha formado parte de la identidad de LCAT.
Juntos trabajan para garantizar que cada etapa del desarrollo de LCAT esté basada en experiencias reales y en conocimientos prácticos de quienes la utilizan.
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La Comunidad de Prácticas para la Adaptación, que Peter lleva más de tres años dirigiendo a través de la Red Green Futures de la Universidad de Exeter, se ha convertido en una piedra angular de esta iniciativa. Reúne a expertos y profesionales de todos los sectores y regiones con el fin de explorar los retos de la adaptación, compartir conocimientos y proporcionar información directa para herramientas como LCAT.
A pesar de que en sesiones anteriores se ha hecho mención a la LCAT, la sesión de septiembre pasado fue única, ya que se centró exclusivamente en la herramienta en sí. Alrededor de 45 participantes se unieron al debate, lo que supuso una valiosa oportunidad para volver a conectar con los usuarios existentes, presentar la herramienta a los nuevos miembros y recabar comentarios prácticos sobre cómo se está utilizando la herramienta en entornos reales.
Mediante herramientas interactivas como Mentimeter, los participantes respondieron a preguntas en directo a lo largo de la sesión, ofreciendo opiniones anónimas y una amplia variedad de perspectivas. La sesión comenzó analizando el número de participantes que habían utilizado LCAT anteriormente, revelando que muchos lo hacían por primera vez. Posteriormente, el debate se centró en cómo los participantes informan sobre el impacto climático en la actualidad, con ejemplos de lo que ha funcionado bien en sus organizaciones y aportando ideas para formatos más atractivos y prácticos.
Uno de los aspectos más destacados fue el debate sobre una nueva de descarga en formato PDF, que permite a los usuarios exportar resultados para informes o estrategias de adaptación. Los participantes dieron su opinión sobre su utilidad, cómo podrían utilizarla y qué resultados serían más útiles para sus necesidades.
Otro tema clave fue la visualización de los impactos climáticos: muchos señalaron que confiar en los promedios a largo plazo podría ocultar los fenómenos extremos que generan preocupación a nivel local. Esta contribución ha sido fundamental para definir la forma en que el equipo presenta la información climática de manera precisa y práctica.
Las sesiones subrayaron el valor de estas reuniones colaborativas, donde se intercambia retroalimentación diversa y rica, mostrando cómo la colaboración interdisciplinaria puede dar forma a la evolución de LCAT y garantizar que satisfaga las necesidades de los usuarios.
Además de mejorar la herramienta en sí, la Comunidad de Práctica está ayudando a definir cómo se puede utilizar LCAT de manera estratégica, desde apoyar estrategias regionales de adaptación hasta fomentar la colaboración intersectorial y la participación de la comunidad.
Helen destaca que LCAT no es solo un producto, sino un proceso: las lecciones aprendidas sobre el razonamiento y la cocreación de sistemas pueden servir de modelo para otros que desarrollen herramientas similares en el futuro. Para Peter, la clave es garantizar que LCAT siga siendo realmente útil, apoyando la acción climática a múltiples niveles sin pretender ser todo para todos.
Encuentros como el de septiembre reflejan el potencial de la herramienta para conectar a diferentes actores —desde autoridades locales y organizaciones sanitarias hasta comunidades— en torno a retos climáticos comunes. Asimismo, estas interacciones orientan el desarrollo de recursos adicionales para apoyar su puesta en práctica en diferentes contextos.
Al combinar la retroalimentación del mundo real, la cocreación y el pensamiento estratégico, el equipo está convirtiendo a LCAT en una plataforma que no solo comunica eficazmente los riesgos climáticos, sino que también fortalece la colaboración y la acción informada entre los distintos sectores.